LECTURA POLÍTICA
Los priístas ya le comenzaron a medir la presión a la olla. Y no es para menos: la pasada elección de gobernador dejó en la orfandad política a muchos de ellos. Hoy quieren regresar para revivir glorias pasadas. Evalúan que con despensas, cemento o láminas de cartón, será suficiente para inflar otra vez el músculo. Sentir de cerca el calor de la flama del poder. Regodearse en su altanería con otro cargo de elección popular. Recuperar y expandir su ego perdido. Retornar al feliz y cómodo tren de vida que proveen los presupuestos públicos. Demostrar que, pese al paso del tiempo, siguen siendo rentables en la arena política y electoral. Pero la sociedad guerrerense ha cambiado. Imposible no reparar en los indicadores que así lo corroboran.
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