LECTURA POLÍTICA
La coyuntura es siempre una oportunidad de oro para los grupos de interés. No fue una excepción a la regla lo ocurrido el pasado domingo en la populosa Ciudad Renacimiento de Acapulco. Porque en una sola concentración de acarreados, el ex gobernador Rubén Figueroa Alcocer y sus integrantes más notables, la utilizaron para enviar una serie de mensajes políticos, muy propios de quienes parecen indispuestos a renunciar al poder.
Y de comenzar a diseñar la estrategia orientada a su acaparamiento. El diagnóstico es elocuente en demasía.LOS MENSAJES EN VARIAS PISTAS.- Desde la perspectiva que se le vea, el grupo Figueroa ya está movilizado. Y se colgó de varios eventos para hacer notar su presencia, definiciones y fuerza política:
1.- Explotó la visita a la entidad de La Caravana por la Paz encabezada por el poeta Javier Sicilia. En cierto modo, sabía que el discurso de Sicilia es contrario al de los gobernantes. De condena a las políticas públicas en materia de seguridad. Fue entonces cuando se subió a ese tren. Ponderando dos situaciones en concreto: la inacabada violencia e inseguridad que padece ese destino turístico. Y el presumible secuestro del diputado federal, Moisés Villanueva de la Luz, de cuyo paradero nada se sabe. Pero de cuyo hecho delictivo –de acuerdo a las autoridades de justicia-, no hay denuncia al respecto.
Curiosamente, Villanueva de la Luz accesó como diputado federal dado que fungía como suplente del actual secretario de Desarrollo Rural, Sofío Ramírez Hernández, un cuadro político aguirrista.
2.- El evento sirvió también, para marcar distancia del edil de Acapulco, Manuel Añorve, quien “por razones de agenda” no pudo asistir al evento figueroísta. Añorve y Figueroa se enfrascaron en un debate reciente que tuvo como escenario la pasada elección de gobernador. Y en el cual el ex gobernador admitió implícitamente que “Aguirre debió ser el candidato del PRI”. Como tratando de enviar un guiño a la negociación política con el actual mandatario estatal. Pero también con la clara intención de comenzar a desprenderse de Añorve en la pugna priísta por el escaño senatorial que ya inició.
3.- Desde el momento mismo en que el ex gobernador Figueroa le urge a Ángel Aguirre, a convocar a todos los sectores sociales a fin de resolver solidariamente –pese a que esa actitud no existió con el ex gobernador Zeferino Torreblanca- el problema de la inseguridad y a “reanudar el diálogo con los guerrerenses”; en realidad está revelando que el diálogo entre el gobernador y él, simplemente no existe. Y con su arrepentimiento tardío en relación a cómo jugó sus canicas en la elección de gobernador, estaría intentando en realidad, limar las asperezas con el mandatario estatal perredista.
Para tener de su lado en los momentos decisivos en que se despejen los nombres de los candidatos de su partido, no solo el apoyo de algunas cúpulas tricolores, sino del propio gobernador del estado.
4.- Un personaje no pudo pasar por alto: el ex diputado federal perredista, César Flores Maldonado, quien acompañó al ex gobernador y su séquito de adherentes en ese mitin político atípico. La paradoja fue inevitable: mientras el ex gobernador Figueroa aludía que “lo colgaban” si decía el nombre de su candidato a la alcaldía de Acapulco, el propio Flores Maldonado admitía estar buscándola.
Y en otra reunión con líderes seccionales, el diputado federal figueroísta, Fermín Alvarado Arroyo, también se movía en esa vertiente. Desde luego, tampoco acudió a la masiva concentración de Renacimiento. Lo único que quedó claro fue lo que no se dijo: que el grupo Figueroa apoya a César Flores Maldonado como aspirante a la comuna de Acapulco; que busca abrir la negociación política con el gobernador Aguirre; y que le disputará palmo a palmo la candidatura a senador a Manuel Añorve. Lo dicho: Figueroa se mueve.
HOJEADAS DE PÁGINAS…Desafortunada en extremo fue la postura del ex dirigente estatal del PRD, Misael Medrano Baza, respecto de los funcionarios que realizan campaña anticipada con recursos de las dependencias que encabezan: “sigan en su puesto y que cumplan con su compromiso, de todos modos será el partido quien defina si los llama como candidatos en caso de que estén posicionados”. Es decir, lo que la izquierda criticó de los priístas en el pasado, hoy lo reproducen como partido en el poder. Como si fueran ellos quienes determinaran qué es lo bueno y qué lo malo de la política. O mejor aún: lo malo lo convierten en bueno. Mayor desfachatez y cinismo no puede haber.
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