
Por Andrés Arias Jurado Foto de archivo: https://oem.com.mx/esto/futbol
Periodista de Guerrero.
En un Mundial, las emociones no se compran; se ganan con sudor, estrategia y, sobre todo, corazón. Y lo vivimos hoy en la apertura del Mundial 2026. México ha puesto el primer gol, un golpe que llegó temprano, a los ocho minutos, gracias a una combinación brillante entre Lira y Julián Quiñonez contra Sudáfrica.
Este no es solo un gol; es más que tres puntos en una tabla. En Guerrero, donde la vida se siente muchas veces tan dura como el cemento de estas ciudades, momentos como este son vitales. Son esa pausa colectiva, ese respiro necesario. Es un espacio donde, por unos minutos mágicos, la gente olvida los muros caídos por lo temblores en San Marcos, las incertidumbres económicas por las afectaciones de las recientes lluvias causadas por Boris.
El fútbol, a su manera, es una crónica de esperanza. Hoy celebramos el arte, la táctica y el talento nacional. Que este inicio sea solo el preludio de lo grande que está por venir. ¡México tiene hambre de triunfos!
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