
Por César González Guerrero.
Como ha sido costumbre y tradición, en la mayoría de los pueblos de México, en la Costa Chica de Guerrero no es la excepción, despedir el año viejo y recibir el nuevo, es parte indispensable en su gente.
Todo el movimiento relacionado con esta fiesta popular, implica una cadena social consumista, pero también de alegría y expectativas. Y eso sí con mucho optimismo.
Las familias, desde la Noche buena, agendan y se programan para la noche vieja. Quienes tienen fe se acercan a la iglesia del pueblo, otros buscan las mejores prendas de vestir para recibir como se merece el nuevo año. Otras familias más modernas, buscan todo lo relacionado con lo esotérico, para mejorar sus situaciones de armonía, amor y abundancia.
Cómo sea, en cada hogar se encuentran listos para la despedida y recepción de nuevos tiempos por venir. Todas las clases sociales, más los campesinos, conviven sanamente y con todas las ganas de ser felices.
Muchas ilusiones, esperanzas y expectativas, más en los hogares que continúan en la pobreza y pobreza extrema, en la clase media que cada día se ve afectada en sus aspiraciones de lograr superar obstáculos de todo tipo.
En la Costa Chica, en sus comunidades y cabeceras municipales, los preparativos, más que la cena, es la celebración con música y alegría, baile y bebidas. Toda la noche, y quizá hasta la madrugada, reciben un año nuevo más.
Los grupos musicales, de fama internacional, nacional, regional, o municipal, son insuficientes para amenizar las fiestas en cuestión.
Para ello no importan los costos, después del día primero iniciarán otras actividades para la recuperación.
En el ambiente de la fiesta, unos y otros, rien, gritan, cantan, lloran, se abrazan y se desean todo lo mejor de la vida.
Esos son los momentos inolvidables de la despedida del año viejo y la bienvenida del año nuevo.
Aunque también es de reconocer que en algunos hogares hay tristezas, amarguras y dolor, en virtud de la problemática de inseguridad y violencia, miseria y marginación.
Finalmente, así es la vida, unos ríen otros lloran, pero sí con muchas esperanzas de estar mejor en el año venidero, y superar pronto lo negativo del año viejo.
Por lo que sea y como sea, lo mejor será siempre, llegar al otro año en condiciones de salud favorables.
A nuestros familiares, amistades y costachiquenses en general, les deseamos un Feliz Año 2026. ¡Ánimo paisanos!
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