
*Protección Civil hace el llamado a la precaución y se prepara para un ciclo de lluvias tardías.
Por Andrés Arias Jurado/Periodista Imagen satelital de https://smn.conagua.gob.mx/
Chilpancingo, Gro., 29 de septiembre de 2026.- El cielo guerrerense ha tomado hoy una tonalidad inestable. Aunque en el horizonte tropical vemos alejarse la Tormenta "Rachel", que ahora se sitúa a más de cientos de kilómetros al oeste-suroeste de Acapulco, la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil Guerrero (SGIRPCGRO) ha enviado un mensaje claro: el peligro no es solo lo que pasa en alta mar.
Para este martes, la entidad debe prepararse para un ambiente caluroso, pero con un trasfondo nuboso e inestable. El pronóstico habla de lluvias ligeras a moderadas, con episodios que podrían ser intensos, particularmente durante las horas de la tarde y la noche.
El análisis del sistema indica que el verdadero foco de preocupación radica en el canal de baja presión que se ha establecido al noreste, una formación atmosférica que está ‘atrayendo’ la humedad hacia zonas históricamente vulnerables. Hablamos específicamente de las regiones Sierra, Costa Grande, Centro, Costa Chica y Montaña.
El reto es doble: por un lado, lidiar con el oleaje elevado generado por el paso reciente del ciclón “Rachel”, cuya presencia se limitará principalmente a la fuerza en el mar; y por otro, enfrentar las lluvias internas que amenazan con desestabilizar laderas ya saturadas de humedad.

La reflexión
Nuestra experiencia nos recuerda bien que ninguna alerta debe ser subestimada. Las comunidades costeras deben extremar precauciones ante posibles marejadas o fuertes oleajes. Pero para los pobladores del interior, la vigilancia debe centrarse en el riesgo del deslave y la inundación súbita.
Las autoridades han hecho un llamado rotundo a mantener la calma y seguir las indicaciones de Protección Civil. Guerrero ha aprendido dolorosamente que la naturaleza no pide permiso; solo requiere respeto y una preparación constante. La resiliencia del guerrerense es inmensa, pero esa fuerza debe ir acompañada siempre del conocimiento de los riesgos que nos esperan en estas lluvias tardías.
Hoy, mientras "Rachel" se aleja en la vasta inmensidad del Pacífico —como si fuera un recuerdo lejano—, las noticias nos advierten de otro tipo de amenaza: la lluvia. Y lo hacen sin piedad ni rodeos.
La advertencia para todos
La SGIRPCGRO ha sido clara con el pronóstico para este martes: calor, nublados y aguaceros moderados, pero ¡ojo!, esos episodios fuertes son los que debemos tener en la retina. Los sectores que se mencionan —Costa Grande, Centro, Montaña— son regiones bendecidas por la humedad, sí, pero también marcadas por sus laderas pronunciadas y su cercanía a cuerpos de agua.
Ver cómo el canal de baja presión trae esa niebla amenazante me recuerda lo frágil que es vivir pegados al ciclo climático. No es solo un tema de ‘Protección Civil’; es un pacto tácito entre los pobladores y la tierra que habitan.
¿Qué significa esta advertencia para nosotros, gente guerrerense? Significa bajar las revoluciones. Significa recordarle a nuestros hijos que el camino más corto puede ser también el más peligroso cuando cae el agua de repente. Implica no solo esperar la orden oficial, sino anticipar la señal: el ruido del río creciendo, el olor a tierra mojada en exceso, la sombra persistente y pesada de las nubes.
Que nos cuide el recuerdo de los desastres pasados. Que esta precaución sea más que una nota; que se convierta en un ritual comunitario, donde cada barrio, desde Azoyú hasta Cuajinicuilapa, recuerde con respeto la potencia que tiene este mar y estas montañas.
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